martes, 4 de abril de 2017

Cuéntame un cuento

Se acomodó un poco. Tenía esa extraña costumbre de dejar una sola pierna cubierta por las sábanas, la otra desnuda, por encima de todo, desafiante. Era como estar entre dos mundos. Una parte de ella se resguardaba del frío y se entregaba feliz, dejándose llevar donde quisieran llevarle los sueños. Su otro lado se resistía, no se rendía nunca, siempre dispuesto a dar cuanto antes el siguiente paso para vivir una nueva aventura.
- ¿Me cuentas un cuento para dormir?
- Claro, - respondió él con falsa convicción.
Quería complacerla, con ilusión, pero sentía a la vez un respeto intimidante y cierto miedo a no estar a la altura. A su manera, también él vivía entre dos mundos. Ella cogió su mano, y él habló lo mejor que pudo. Ni siquiera hoy sabe muy bien lo que dijo. Solo recuerda que ella se durmió. Entonces sintió un escalofrío, cubrió a su madre con una manta, salió cuidadosamente y se marchó a jugar a su habitación.