- Papá, ¿por qué somos los únicos que no tenemos banderas en la terraza, ni en el coche, ni en la mochila, ni…?
- Para, para… Somos muchos los que no queremos banderas.
- ¿Por qué?
- Porque las banderas sirven para identificar territorios y las personas que viven dentro de ellos, y nosotros preferimos pensar que somos todos iguales.
- ¿Y por qué no hay una bandera para los que piensan como vosotros?
- Tienes razón. ¿De qué colores será la bandera de los que no quieren banderas?
- ¡Azul y verde!
Pronto, millones de personas que no querían banderas colgaron en sus terrazas banderas azules y verdes, también en los coches, en las mochilas, y…
- Pero entonces, ahora también ellos tienen una bandera, y en realidad no querían banderas.
- Tienes razón.
Entonces, todos los propietarios de banderas azules y verdes juntaron sus banderas, las rasgaron, las reciclaron y las convirtieron en camisetas, pantalones, faldas y abrigos para todos aquellos niños del mundo que no tienen ropa.
- Por eso casi todos los niños del mundo van vestidos de azul y verde.
- ¿Es verdad eso, Papá?